viernes, 5 de diciembre de 2014

LA IMPORTANCIA DEL JUEGO COMO RECURSO EN PRIMARIA

Nos gustaría destacar un tema respecto a la asignatura en general y es que nos encontramos en un periodo de mucho cambio. Una evolución que nos lleva a utilizar y manejar cada vez más las tecnologías y si pueden ser de forma educativa mejor. Pero también lleva a un gran debate, en el cual nos podemos preguntar, ¿las tecnologías son un instrumento adecuado para que el niño aprenda?

Vamos a poner un ejemplo: imaginémonos que estamos en una clase de primaria en la que se está enseñando lengua, valenciano o lengua extranjera. Y se debe desarrollar el aprendizaje de los alumnos utilizando "juegos" que les permita así aprender de una forma más dinámica. ¿Qué tipo de juego es mejor utilizar?

Desde nuestro punto de vista, nuestra reflexión hace un buen enfoque en el tema al que nos referimos sobre la materia de lengua en el aula. Al haber hecho un análisis crítico a los juegos educativos hemos podido comparar y ver que hay un gran diferencia entre los juegos tradicionales (no digitales) y el digital. Personalmente, vemos que ese cambio también es necesario, ya que cada vez nos vamos amoldando más a las mejoras que nos ofrecen con las nuevas tecnologías, recursos y materiales que nos facilitan así realizar una enseñanza educativa más sencilla, manejable y reutilizable.

Los juegos tradicionales de la lengua en las escuelas, ya sea en castellano, valenciano o lengua extranjera, en su tiempo hacían una función muy importante ya que te enseñan a leer, escribir, ejercer la mente, etc. Y era un material específico para cada alumno. Podemos decir que eran como fichas o cuadernillo que se tenía que hacer a mano. A ciertos alumnos se le personalizaba los problemas, dependiendo de su nivel, y otros eran como más generales que servían para todos pero era de forma individual.
Sin embargo el cambio ha dado un gran paso, porque los juegos digitales hacen las funciones mucho más rápidas, se puede corregir al instante, es más dinámico si tiene animaciones y podemos decir que es una forma de aprender más divertida que la otra. Pero nos hacemos la pregunta de ¿con esto de las nuevas tecnologías no nos estaremos acomodando un poco? Es decir, si ahora todo se hace a través de ordenadores, de lo digital, ya apenas usaremos nosotros mismos la pluma para escribir sobre papel, no se ejercerán las manos ni la mente para pensar de qué forma se escribía cierta letra o palabra. La acomodación puede ser peligrosa si utilizamos las nuevas tecnologías de una forma menos cuidadosa.

Pero dejando aparte el tema de la preocupación por la acomodación de las nuevas tecnologías, que al fin y al cabo, es depende como lo utilices, nos gustaría destacar que la función del juego en sí, es mucho más importante. El juego es algo más que una actividad lúdica. La vida infantil no puede concebirse sin juegos. Jugar es la principal actividad de la infancia, una actividad en la cual los niños no dudan en emplear todo el tiempo de que dispone.

El hecho de jugar, considerado en otras épocas una manera de “perder el tiempo”, ha sido entendido, gracias a la contribución de la medicina, la psicología y la pedagogía como una gran herramienta para favorecer al crecimiento y desarrollo de la persona. Hoy en día ya nadie duda de que el juego y la actividad lúdica tienen un lugar incuestionable en el mundo de la educación. Jean Piaget, uno de los psicólogos que más ha estudiado el juego dice que con el juego se construye  el conocimiento. El hecho de jugar es innato y responde a la necesidad de actividad, y a través de esta actividad y de las experiencias que proporciona es como se llega al aprendizaje.

Pero ahora también nos gustaría destacar que el juego no solo es para los niños, sino que también los adultos disfrutan de él. Ni siquiera es exclusivo del ser humano; se puede observar, por ejemplo el jugar con un perro que le lanzas una pelota y te la devuelve. Por lo tanto, vemos que es importante que el juego se haga de forma que también pueda resultar ser un aprendizaje cuando hablamos de educación. Y que de este modo, sea como sea, con fichas o cuadernillos o juegos digitales, creo que la motivación final la tiene que transmitir el profesor. Él es el encargado de que los alumnos vean el juego como un entusiasmo, algo nuevo cada día y que además les ayuda a aprender. Ayuda a los pequeños la capacidad para hacerse a sí mismos, adaptándose continuamente a un mundo que cambia cada vez mas deprisa, y ayudarlos a conquistar cierta autonomía y a conocer el mundo que los rodea.

Actualmente creemos que el juego se puede entender como una actividad eminentemente educativa, sin despreciar su componente placentero. En éste sentido el juego adquiere un papel central en la pedagogía del ocio y el tiempo libre. Y esté se puede considerar un derecho que tenemos cualquier ser humano. En la cual, la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), destaca en el artículo 24; “Toda personas tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas” Desafortunadamente, esto no lo tiene todo el mundo y es triste ver como en algunos casos, la gente que puede disfrutar de ello, también lo mal gasta. Y la que no puede no sabe lo que es ese derecho.

Como necesidad y como derecho, el ocio dispone de una gran variedad de instituciones, medios y recursos en los que puede concentrarse. Entre ellos, la familia y la escuela. La educación para el ocio es necesario y en primer lugar hay que contar con el componente familiar: la familia debe ser la principal educadora y responsable de los chicos y chicas y la escuela debe completar su labor de forma subsidiaria. Son los padres y las madres los primeros educadores y a quienes corresponde también la tarea de educar para el ocio, explicando a sus hijos qué es lo positivo y lo negativo para ellos, según determinados valores.

Por eso, estos agentes de la educación son los encargados de que los valores que adquieran los niños en el tiempo libre y en el ocio, incluyendo la escuela, se pueden hacer a través del juego.
El juego se puede utilizar en cualquier momento en de la clase, ya sea a inicio, durante la clase o final. Siempre y cuando se use para una instrumento más de aprendizaje para dar en la clase. Que sirva como recurso a los estudiantes y al profesorado para darle una utilidad. Si se hace de esta manera se puede utilizar el juego en cualquier momento determinado.
Es positivo mostrar el juego como una actividad para practicar la lengua. Pero es recomendable hacerles ver que no es solo un juego, sino que es la el aprendizaje dentro de un juego. En definitiva, podría decir que cuando un niño está siendo educado, y lo hace sonriendo y disfrutando, es cuando realmente aprende algo, aunque sea un mínimo gesto, actitud o razonamiento del que le están enseñando.
Nos gustaría acabar la reflexión con una frase escrita por el conocido Pablo Neruda: “El niño que no juega no es un niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.”

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