LA IMPORTANCIA DEL JUEGO COMO RECURSO EN PRIMARIA
Nos
gustaría destacar un tema respecto a la asignatura en general y es que nos
encontramos en un periodo de mucho cambio. Una evolución que nos lleva a
utilizar y manejar cada vez más las tecnologías y si pueden ser de forma
educativa mejor. Pero también lleva a un gran debate, en el cual nos
podemos preguntar, ¿las tecnologías son un instrumento adecuado para que el
niño aprenda?
Vamos
a poner un ejemplo: imaginémonos que estamos en una clase de primaria en la que
se está enseñando lengua, valenciano o lengua extranjera. Y se debe desarrollar
el aprendizaje de los alumnos utilizando "juegos" que les permita así
aprender de una forma más dinámica. ¿Qué tipo de juego es mejor utilizar?
Desde
nuestro punto de vista, nuestra reflexión hace un buen enfoque en el tema al
que nos referimos sobre la materia de lengua en el aula. Al haber hecho un
análisis crítico a los juegos educativos hemos podido comparar y ver que hay un
gran diferencia entre los juegos tradicionales (no digitales) y el digital.
Personalmente, vemos que ese cambio también es necesario, ya que cada vez nos
vamos amoldando más a las mejoras que nos ofrecen con las nuevas tecnologías,
recursos y materiales que nos facilitan así realizar una enseñanza educativa
más sencilla, manejable y reutilizable.
Los
juegos tradicionales de la lengua en las escuelas, ya sea en castellano,
valenciano o lengua extranjera, en su tiempo hacían una función muy importante
ya que te enseñan a leer, escribir, ejercer la mente, etc. Y era un material
específico para cada alumno. Podemos decir que eran como fichas o cuadernillo
que se tenía que hacer a mano. A ciertos alumnos se le personalizaba los
problemas, dependiendo de su nivel, y otros eran como más generales que servían
para todos pero era de forma individual.
Sin
embargo el cambio ha dado un gran paso, porque los juegos digitales hacen las
funciones mucho más rápidas, se puede corregir al instante, es más dinámico si
tiene animaciones y podemos decir que es una forma de aprender más divertida
que la otra. Pero nos hacemos la pregunta de ¿con esto de las nuevas
tecnologías no nos estaremos acomodando un poco? Es decir, si ahora todo se
hace a través de ordenadores, de lo digital, ya apenas usaremos nosotros mismos
la pluma para escribir sobre papel, no se ejercerán las manos ni la mente para
pensar de qué forma se escribía cierta letra o palabra. La acomodación puede
ser peligrosa si utilizamos las nuevas tecnologías de una forma menos cuidadosa.
Pero
dejando aparte el tema de la preocupación por la acomodación de las nuevas
tecnologías, que al fin y al cabo, es depende como lo utilices, nos gustaría
destacar que la función del juego en sí, es mucho más importante. El juego es
algo más que una actividad lúdica. La vida infantil no puede concebirse sin
juegos. Jugar es la principal actividad de la infancia, una actividad en la
cual los niños no dudan en emplear todo el tiempo de que dispone.
El
hecho de jugar, considerado en otras épocas una manera de “perder el tiempo”,
ha sido entendido, gracias a la contribución de la medicina, la psicología y la
pedagogía como una gran herramienta para favorecer al crecimiento y desarrollo
de la persona. Hoy en día ya nadie duda de que el juego y la actividad lúdica
tienen un lugar incuestionable en el mundo de la educación. Jean Piaget,
uno de los psicólogos que más ha estudiado el juego dice que con el juego se
construye el conocimiento.
El hecho de jugar es innato y responde a la necesidad de actividad, y a través
de esta actividad y de las experiencias que proporciona es como se llega al
aprendizaje.
Pero
ahora también nos gustaría destacar que el juego no solo es para los niños,
sino que también los adultos disfrutan de él. Ni siquiera es exclusivo del ser
humano; se puede observar, por ejemplo el jugar con un perro que le lanzas una
pelota y te la devuelve. Por lo tanto, vemos que es importante que el
juego se haga de forma que también pueda resultar ser un aprendizaje cuando
hablamos de educación. Y que de este modo, sea como sea, con fichas o
cuadernillos o juegos digitales, creo que la motivación final la tiene que
transmitir el profesor. Él es el encargado de que los alumnos vean el juego
como un entusiasmo, algo nuevo cada día y que además les ayuda a aprender.
Ayuda a los pequeños la capacidad para hacerse a sí mismos, adaptándose
continuamente a un mundo que cambia cada vez mas deprisa, y ayudarlos a
conquistar cierta autonomía y a conocer el mundo que los rodea.
Actualmente
creemos que el juego se puede entender como una actividad eminentemente
educativa, sin despreciar su componente placentero. En éste sentido el
juego adquiere un papel central en la pedagogía del ocio y el tiempo
libre. Y esté se puede considerar un derecho que tenemos cualquier ser humano. En la cual, la Declaración Universal
de los Derechos Humanos (1948), destaca en el artículo 24; “Toda personas tiene derecho al
descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la
duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas” Desafortunadamente, esto no lo
tiene todo el mundo y es triste ver como en algunos casos, la gente que puede
disfrutar de ello, también lo mal gasta. Y la que no puede no sabe lo que es
ese derecho.
Como
necesidad y como derecho, el ocio dispone de una gran variedad de
instituciones, medios y recursos en los que puede concentrarse. Entre ellos, la
familia y la escuela. La educación para el ocio es necesario y en primer
lugar hay que contar con el componente familiar: la familia debe ser la
principal educadora y responsable de los chicos y chicas y la escuela debe completar
su labor de forma subsidiaria. Son los padres y las madres los primeros
educadores y a quienes corresponde también la tarea de educar para el ocio,
explicando a sus hijos qué es lo positivo y lo negativo para ellos, según
determinados valores.
Por
eso, estos agentes de la educación son los encargados de que los valores que
adquieran los niños en el tiempo libre y en el ocio, incluyendo la
escuela, se pueden hacer a través del juego.
El
juego se puede utilizar en cualquier momento en de la clase, ya sea a inicio,
durante la clase o final. Siempre y cuando se use para una instrumento más de
aprendizaje para dar en la clase. Que sirva como recurso a los estudiantes y al
profesorado para darle una utilidad. Si se hace de esta manera se puede
utilizar el juego en cualquier momento determinado.
Es
positivo mostrar el juego como una actividad para practicar la lengua. Pero es
recomendable hacerles ver que no es solo un juego, sino que es la el
aprendizaje dentro de un juego. En definitiva, podría decir que cuando un niño está
siendo educado, y lo hace sonriendo y disfrutando, es cuando realmente aprende
algo, aunque sea un mínimo gesto, actitud o razonamiento del que
le están enseñando.
Nos gustaría acabar
la reflexión con una frase escrita por el conocido Pablo Neruda: “El niño que no juega no es un
niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño
que vivía en él y que le hará mucha falta.”
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